lunes, 11 de junio de 2018

¡BRILLANTE ESTRENO DE LA COMPAÑÍA “MAR DE COLORES” EN EL TEATRO REAL.

“La pieza perdida” ha tenido un éxito rotundo entre los que tuvimos ocasión de acudir a su representación el jueves día 7 de junio. Arrancaron vítores y aplausos de todos los familiares y amigos que hemos acompañado este proyecto y que queríamos ser testigos del triunfo de la compañía e incluso ha tenido repercusión entre los medios de comunicación

Ahora, nuestros chicos y chicas de cuarto y sus profesores, estarán saboreando las mieles de su éxito tras todo el trabajo que han realizado desde que iniciaron este reto allá por Septiembre, pero ninguno de nosotros podrá olvidar aquella experiencia mágica. 

Algunos miembros de la compañía nos recibieron a las puertas del teatro. Estaban tranquilos, ya habían realizado su gran ensayo final y sabían que el trabajo estaba bien hecho. Ahora sólo les quedaba conocer la acogida que tendría entre el crítico público que acudiría al estreno. 

Nos condujeron a una exposición en la que la directora de producción nos hizo un recorrido por el camino que había transitado la compañía hasta tan ambiciosa meta. 

















Y finalmente nos condujeron a la sala donde tendría lugar la representación, nos entregaron el libreto de la obra y nos animaron a acomodarnos. 



Directora y realizadora aparecieron en escena. Soberbias, impertérrita, como si salieran a un escenario a hablar ante una multitud todos los días. Nos presentaron la obra, nos recordaron que es fruto del trabajo en equipo y nos animaron a disfrutar de ella. 



La oscuridad nos envuelve y las notas de la obertura nos sobrecogen: esos toques en la caja que arrancan a la sala el silencio, el piano, el palo de lluvia, el triángulo... Cada instrumento crea el ambiente musical que nos lleva a “La pieza perdida”: una obra de gran sensibilidad que nos confrontará, sin ambages, pero con delicadeza, con un escenario de acoso escolar. 

Los jóvenes guionistas por un lado han conseguido tejer una personalidad psicológica muy fina para cada uno de los personajes y por otro han logrado que dicha personalidad evolucione a lo largo de la obra, de manera que las emociones del espectador se ven arrastradas de un extremo a otro sin freno. Consiguen hacer navegar nuestros sentimientos a su antojo. 

Así nos presentan a una alegre y pizpireta Laura que de repente se encuentra arrastrada a una situación de violencia convirtiéndose en una persona intimidada y triste. Nos muestran cómo por la mediación de otras personas se va transformando y haciendo poderosa. 

En el contrapunto está la figura de Lucía, la maltratadora, en cuya trayectoria podemos ver claramente el paso desde una personalidad fuerte y arrolladora hasta una más introvertida e incluso miedosa y cómo finalmente, de la autorreflexión y el autoconocimiento, le sobreviene la necesidad del cambio. 

El personaje de Daniel cobra también una gran importancia en la obra. Será el que logre romper ese círculo de la violencia y dar así una vía de escape y de reconstrucción para Laura y el resto del grupo. 

Los papeles de Luna y de Andrea aportan el último vértice a ese triángulo. Nos presentan el rol de las espectadoras que mediante su inacción hacen que la situación de acoso se sostenga. Pero, y según va evolucionando la trama, nos ofrecen la otra visión y cómo en el momento en el que dicen ¡basta! y toman conciencia de que ellas también son objeto de abuso y no quieren seguir sosteniéndolo, la historia cambia radicalmente. 

Y como colofón: el desenlace de la obra. Una historia en la que no hay vencedores ni vencidos sino un puzle que encaja... No me atrevo a relataros más porque creo que habrá una segunda representación, pero la lección de vida que nos transmiten es, sin duda, bellísima. 

Los actores y actrices realizaron una interpretación apasionada, sensible y con mucha y fuerza. Lograron arrancarnos de nuestros asientos y arrojarnos directamente al nudo de un conflicto que a todos los que estábamos en aquella sala nos preocupa y nos conmueve profundamente. 

Y por si lo que os describo no os parece suficiente, intervienen otros elementos: 

Los fabulosos juegos de luces y sombras, los cambios de colores, los encuadres de las escenas. Jugaban con nuestros sentidos creando ambientes, rompiendo escenas o dándolas continuidad. 

La música y las canciones nos iban acompañando, nos ayudaban a conocer y a entender a cada personaje. Nos traían de un colegio a un bosque entre sus notas como en una nube. Así voces y melodías resultaron ser un miembro más de la compañía haciendo que el milagro cobrara vida. 

Genial también el trabajo de los compañeros de vestuario, maquillaje y caracterización entre bambalinas. Parte invisible pero imprescindible del engranaje. 

Y finalmente, aunque fuéramos espectadores en la penumbra, ¡qué equipazo el de escenografía! Qué coreografía, qué desmontaje y montaje entre actos, con certeza, con precisión quirúrgica, cuidando hasta el último detalle. 

Decorados originales, sorprendentes y espectaculares. Luciendo en la sala Gayarre, con todo su descaro y sin complejos. Impactando en todos los espectadores y encajando la última pieza para alcanzar la rotundidad de la obra. 

No se vieron intimidados por la solemnidad y la fuerza del momento y del espacio. Es más, se merendaron el espacio y el tiempo y nos ofrecieron una obra magistral. 

Efectivamente, Compañía, nos habéis demostrado que sois capaces de hacer cosas muy grandes. Muchas gracias por habernos hecho disfrutar con vuestra obra tanto como vosotros habéis disfrutado haciéndola. 

Os trasladé mis parabienes durante el proceso. Mi más sincera enhorabuena a TODOS los que habéis hecho posible “La Pieza Perdida” también por el resultado, porque ha sido ESPECTACULAR. Vuestro trabajo habla por vosotros. Y el orgullo que sentís y la certeza de que con vuestro esfuerzo y tenacidad podéis lograr lo que os propongáis os acompañará siempre.





martes, 5 de junio de 2018

El regalo más bello del mundo


Qué mañana tan emocionante y bonita para las coordinadoras de colaboradores del Mario Benedetti. Qué obsequio tan bonito nos han regalado. Ya habréis podido leer algunos comentarios. 

Un colegio entero parado, ¡con la de cosas que tienen que cerrar para fin de curso!, reunido sólo con el fin de darnos las gracias. No hay nada tan bonito como avanzar por un pasillo de sonrientes profesores y alumnos aplaudiéndote. Ir adentrándote hacia el hall del cole y allá donde se posen tus ojos ver una dulce marea de personas, en cada escalón, en cada barandilla, no se veía ni un huequito de suelo. 

Esas personas que lo son todo en nuestro cole, que son el centro, la razón y el porqué. Acompañados de sus guías, de sus acompañantes en el camino. Hasta el personal no docente estaba allí, aplaudiéndonos al son de esta canción... 

Cómo decía un grande, nos sobran los motivos. Solo os podemos decir una vez “de nada” pero infinitas veces GRACIAS A TODOS VOSOTROS.






¿Cómo mejorar la comunicación entre personas adultas y adolescentes?


El pasado jueves 31 de Mayo tuvimos una magnífica oportunidad de continuar formándonos en nuestra “Escuela de Mapis” de la mano del equipo de Actuaciones Educativas de Éxito de Rivas. 

Javier Malagón no nos ofreció ninguna receta maravillosa, pero sí un montón de elementos de reflexión: 

¿Es posible que la carga de prejuicio en nuestra mirada sobre lo que supone la adolescencia modifique nuestra relación con el adolescente? 

¿Y si lo problemático no es el adolescente? ¿Y si el problema fuera el concepto de adolescencia que tiente la sociedad? 

Ojo, la adolescencia como problema genera una gran industria, literaria, pedagógica, psicológica... ¿Queremos que nuestros niños o niñas se conviertan en la materia prima de esa industria? ¿Queremos ser nosotros sus consumidores? 

¿Por qué no afrontar esta etapa no como un problema, sino como un momento de grandes oportunidades? 

Lo común a esta etapa son esos grandes cambios biológicos, la intensa necesidad de autonomía y flexibilidad, de exploración y construcción de límites, de toma de decisiones, la inseguridad, el conflicto conmigo mismo y con los demás. Pero ¿no es esto parte también en mayor o menor intensidad de la vida adulta? ¿Y no lo es también el conflicto? Es importante que logren aprender a manejar y controlar todos estos aspectos. 

Javier nos traía la siguiente afirmación: “Igual que los adultos somos diversos, su mundo también lo es”. Necesitan su espacio para tomar decisiones. ¿El límite? hasta donde peligre su integridad o su vida, ahí ya tenemos obligación moral y legal de intervenir. 

Y también es muy importante que un adolescente entienda que la misma autonomía que ellos están buscando conquistar, también es valiosa para nosotros. También necesitamos nuestro espacio. Debemos enriquecer nuestro mundo y aprender a tomar distancia, más aún cuando el conflicto está patente. 

Y finalmente el ponente nos subrayaba cómo en las relaciones con los adolescentes es muy importante no olvidar los principios del aprendizaje dialógico, y nos lo hilaba con las comunidades de aprendizaje. No podemos generar un diálogo igualitario si estás cargado de prejuicios, o al menos es más complicado. Hay que partir de unas altas expectativas a la hora de comunicarse. Y subraya finalmente la importancia de las interacciones. Biológicamente, como animal social, necesitamos interacciones con otras personas. La ausencia de las mismas degrada el organismo. De ahí radica la necesidad de las mismas en calidad y cantidad. 

Así entendido el papel de la familia y de la escuela se transforma y nos enfrenta a retos que tenemos que aprender también a afrontar. 

Para poder ampliar esta reflexión nos anima a leer el libro de José Antonio Marina (2014) El talento de los adolescentes. Barcelona: Ariel. 

Gracias por todos los elementos que nos has brindado para la reflexión y el debate y, Javier, esperamos volver a escucharte pronto por el cole. Ha sido un placer. 




¡Hasta pronto!

Última entrega de "LAS MERIENDAS DEL BENEDETTI"


El viernes 1 de Junio celebramos la última entrega de nuestras “Meriendas del Benedetti” con un poco de cargo de conciencia por nuestras y nuestros compis que están celebrando el Ramadán. Lo gastronómico es siempre la excusa, la idea era comenzar a preparar la fiesta de fin de curso.

Y así lo hicimos, entre los manjares de los asistentes, incluidos los dátiles y dulces que trajeron algunas de nuestras mamás musulmanas que valen un potosí.

Pero no sólo comida se trajo. También grandes ideas. El trabajo ha comenzado, surgen las ideas como de un manantial y ya hay un montón de cabezas y manos trabajando para que el próximo 22 sea especial para nuestros chicos y chicas.

lunes, 4 de junio de 2018

Animaciones a la lectura para nuestros chicos y chicas de 1º a 6º

La semana pasada, la magia de la imaginación invadió nuestra biblioteca de la mano de Don Guillermo, un prestidigitador de la narración y dramatización de historias, experto además en risa, en reciclaje y en DIY (do it yourself). 

Vino de la editorial “LoQueLeo” y ofreció a nuestros estudiantes sesiones de animación a la lectura acompañado de las letras de Roald Dahl. 

A cada curso le ofreció una narración diferente. Tuve ocasión de participar en algunas y os contaré aquí un popurrí de todas a ver si podemos ponernos a la altura de nuestros peques en cuanto a crecimiento de imaginación. 

Parece ser, según nos contó Guillermo, que las editoriales, no sólo se dedican a hacer libros sino que tienen departamentos de investigación científica. Concretamente, Don Guillermo pertenece al de ciencias psicológicas, epistemológicas, fenomenológicas y nosequémás para el desarrollo de la imaginación. Así explicado, no se entiende mucho, pero consiste básicamente en el estudio sobre aquello que hace crecer la imaginación. Por lo visto, esta última es muy importante por muchos motivos. Tanto es así que se decidieron a crear una máquina cuenta-historias. Podéis verla, en la primera foto, aunque me enfrente a una demanda contra la propiedad industrial, ¿cómo no iba a compartir semejante hallazgo con vosotros? 


Bueno, en realidad este prototipo no funciona. Pero tras muchos años de estudios, estos científicos tuvieron que toparse con nuestros estudiantes para que éstos, en cinco minutos, hallaran la solución. ¡El libro! Por supuesto, el libro es esa máquina que hace crecer la imaginación. 

Con el fin de continuar avanzando en sus investigaciones usaron a nuestros chicos y chicas como conejillos de indias de un diabólico experimento y… ¡les propusieron leer unos libros de Roald Dahl! A cada curso uno distinto. Los leyeron de principio a fin, de pe a pa, de un lado a otro, de cabo a rabo, tal y como afirmaron al unísono ante las pesquisas de Don Guillermo. 



En los distintos cursos hicieron un análisis sobre las lecturas, sobre aquello que más y menos les había gustado. Las partes más apreciadas fueron, por aplastante mayoría, las más criminales y escabrosas. Imaginaos todas las que pudieron salir tratándose del autor que nos ocupa. 

Hecho este recorrido, nuestro investigador pasó a la parte de la comprobación empírica in situ para demostrar si efectivamente, tras la lectura, se había producido algún cambio sorprendente. El sabio científico, del renombrado departamento de investigación, nos aclaró que realizar la comprobación es muy fácil puesto que la imaginación se sitúa en el occipital trasero posterior, que crece descomunalmente cuando esta se desarrolla. Tras realizar algún reconocimiento, Don Guillermo, algo asustado decidió transportarnos por los mundos de la fantasía con sus historias “con trastos”, quizá no estábamos del todo perdidos y aún había solución. 

Ante nuestros ojos se materializaron: Billy, un bosque siniestro y tenebroso lleno de animales peligrosos y fantásticos, el horroroso, el terrible, el infame y asesino Escupifante, los pequeños duendes de los árboles (no sé, tan pequeños como una brocha de afeitar). No os perdáis las fotos y entenderéis porqué os hablaba de un maestro del reciclaje y del DIY. 




Nos presentó en otra sesión al Señor Hoppy, a la Señora Silver y su tortuga Alfie que crecerá con ayuda de aquella fórmula mágica “Agu Trot Agu Trot, etcah royam royam” o más bien con la ayuda del elaborado instrumento para el intercambio de tortugas: “Tortugueitor”. 





Y la última que tuve la suerte de presenciar fue una peculiar narración del mito de Perseo. Qué belleza la de la joven Danae, qué Pocoy…digo… qué Perseo, qué Medusa, tan fea, tan cabezona… Qué lanzamiento de jabalina. Uy, no, de jabalina no, de frisbee. 





Tras estas escalofriantes historias, ¡vaya si habían crecido los occipitales posteriores de los asistentes!, incluso de las profes más duras del cole (sobre la dureza de las profes me baso en las indicaciones de los chavales, que yo soy una reportera seria, tan seria como reportera). 



Muy interesantes también, las reflexiones que ofrecían los alumnos y alumnas de los diferentes cursos cuándo se les preguntaba por la importancia y la utilidad del libro: 

- Aprendemos muchas cosas. 

- Vemos cómo se escriben las palabras y aprendemos a escribirlas bien. 

- Te hace tener más imaginación. 

- También te enseña a escribir historias, pero sin darte una lección sobre cómo hacerlo. 

Reflexionaron sobre cómo las personas pensamos con palabras, y a medida que incrementamos nuestro vocabulario a través de la lectura, también se incrementa las posibilidades de nuestro pensamiento. 

Sobre la diferencia entre leer un libro y verlo en una película: cómo en la película se perdían matices y mucha información. Cómo el libro obliga a aquel que lo lee a imaginarse cada personaje, cada lugar… y el mismo personaje será tan diferente como lo es cada lector que se lo imagina. Y cómo, sin embargo, para ver la película no hay que hacer casi ningún esfuerzo mental, todo nos viene dado. 

Ya os digo, han sido unas mañanas muy fructíferas y divertidas, pero para la próxima vez, habrá que pedir a jefatura que programen también alguna sesión para el resto de la comunidad, porque nuestros chicos han disfrutado, pero yo, ¡ni os cuento! 

Gracias ¡maestro!, qué gracia, qué saber hacer, qué ganas de ponerme a leer. ¡Os dejo! ¡Nos vemos entre historias! 

¡Hasta pronto!